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Daniela Ortega - Las promesas se cumplen

  • Writer: Editorial a+
    Editorial a+
  • 5 days ago
  • 3 min read

Daniela Ortega es conocida como Dana y una de sus alegrías es estar trabajando en la UTalca. Volvió a Talca para colaborar en el proceso de acreditación internacional que hoy avanza en la etapa final, el mayor avance desde que Arcadio Cerda lo inició junto al equipo FEN hace veinte años. 


Cuando le preguntamos su impresión de cómo es trabajar con Arcadio Cerda, respondió en su estilo, por escrito:


“Viajaba todos los días en bus a Curicó para mis clases de primer año de la carrera de ingeniería comercial. Era una estudiante de ingreso tardío. No había hecho el proceso de postulación regular, por lo que llegué más de dos semanas después de todos mis compañeros.


Durante una de mis clases el profesor nos pidió que escribiéramos cómo era nuestra casa. Esta casa era la que teníamos en nuestro imaginario. Yo pasaba mucho tiempo, casi todo el tiempo escribiendo sobre mi inmenso mundo interior, el que había empezado a construir desde que tenía memoria.


Por eso no me costó describir detalladamente mi casa, que era de piedra, alta, con un jardín en medio de baldosas de piedra laja que veían florecer amapolas, flores de cerezos y duraznos. Todo frente a una explanada de pastos, arena que terminaba en un acantilado que recibía los golpes de un inmenso y brillante mar, iluminado por un imponente atardecer. Desde mi casa se veía la inmensidad. Esta casa de estilo italiana, una caja rectangular inmensa con la piedra y los ladrillos a la vista abría sus puertas de madera pesadas a un espacio blanco, iluminado, de velos transparentes en las ventanas. Entraba brisa y el sol del atardecer. Estaba mi amiga Bárbara tocando piano, tocando Bach.


Hoy llegué media hora antes del concierto de piano en el hall central de la misma Facultad en que escribí sobre mi casa y en la que también había llegado Bach para inspirar, para hablar y ser el padre de la música. 10 espléndidos jovencitos dirigidos por una melodiosa profesora nos enseñaron, nos hicieron cantar y nos llevaron por el camino de las invenciones de Bach. Yo me senté junto a la mamá de Rodrigo, un niño excelente. Ella me contó que empezó a tocar varios instrumentos desde niño, al que su familia le compró, entre todos, un piano de un cuarto de cola en el que ensaya todos los días después de sus clases en un liceo de Linares. Es estudiante hace tres del conservatorio de la Universidad de Talca. Su mamá tuvo la misión de hacer los videos. Nos acompañamos y emocionamos en cada una de las 15 interpretaciones impecables en que las manos hacían hermosos silencios, al terminar cada pieza.


Frente a donde nos sentamos con la mamá de Rodrigo estaba Arcadio Cerda con uno de sus hijos, disfrutando el concierto. Lo que él no recuerda es que cuando yo era estudiante y viajaba todos los días a Curicó, en una de nuestras actividades el Director de la Escuela de la época, lo fue a presentar al curso. Era un nuevo Doctor en Economía que llegaba a la Facultad de Economía y Negocios, en esos años, FACE (Facultad de Ciencias Empresariales)


Después de que se fueron de regreso a Talca, uno de nuestros profesores, al saber de la visita nos dijo: “no se hagan ilusiones, porque seguramente en el viaje de regreso, el Dr. Cerda tiró por la ventana el papel donde anotó todas sus inquietudes, ustedes no le importan”. Lo que ese docente no sabía es que casi 30 años después yo veía que ese Doctor Cerda no había tirado por la ventana el papel donde escribió nuestras sugerencias. Una de ellas la había dado yo: que por favor tuviéramos música en nuestros edificios.


Estar en mi facultad me llena de alegría, me conecta con esa casa, con esos años, con esa vida y con ese mundo interior que estaba formándose con esas hermosas composiciones. En ese momento todo tañía, era más agudo y con menos variaciones. Hoy es como un piano de forte, percute, con un carácter más afinado. Qué hermoso fue estar ahí y estar aquí. Hoy es el tiempo de Arcadio Cerda, porque nuestra institución no es sólo mediciones y el deseo de reducir los presupuestos, es el esfuerzo de cumplir los sueños de los que estamos, hemos estado y queremos seguir en seguridad, felicidad y belleza”.


Arcadio Cerda, por una UTalca más Humana, de Excelencia y con Propósito.


 
 
 

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